jueves, 16 de junio de 2016

LORANCA DE TAJUÑA municipio de Guadalajara historia, cultura, turismo, alojamiento, empresas





LORANCA DE TAJUÑA municipio de Guadalajara historia, cultura, turismo, alojamiento, empresas




Se sabe que la etimología del vocablo Loranca es prerromano, lo que da indicio de su antigüedad.
Tras la reconquista de la zona a finales del siglo XI, la población perteneció por poco tiempo al común de villa y tierra de Guadalajara y, posteriormente, al alfoz de la villa de Almoguera.
Tras ser objeto de trueque entre la Orden de Calatrava y el rey, finalmente Loranca perdió el realengo al ser entregada en mayo de 1379, como dote de boda por el rey Enrique II de Trastámara a su hija ilegítima María de Castilla, al contraer matrimonio con Diego Hurtado de Mendoza, posteriormente Almirante de Castilla. Tras la muerte del Almirante en 1404 heredó la villa su hija doña Aldonza de Mendoza, condesa de Arjona, y a la muerte de ésta sin hijos, en junio de 1435 se le donó a Luis de la Cerda, conde de Medinaceli.
En 1475 fue objeto de venta a don Íñigo López de Mendoza y Figueroa, primer conde de Tendilla, quien ya ejercía el señorío sobre las vecinas poblaciones de Aranzueque, Armuña de Tajuña, Fuentelviejo y Tendilla. Perteneció a los condes de Tendilla y a sus sucesores, los marqueses de Mondéjar hasta el siglo XVIII.
El segundo conde de Tendilla, don Íñigo López de Mendoza y Quiñones, señor de Loranca, hizo noche en la villa el 5 de noviembre de 1509, con motivo de su último viaje a sus estados alcarreños desde la ciudad de Granada, donde residía en calidad de Capitán General de aquel reino desde su conquista en 1492.
Ya en fecha 2 de diciembre de 1579, los entonces alcaldes ordinarios Pedro Gómez Caballero y Mateo Sánchez declararon a los funcionarios del censo de Felipe II que la villa contaba con 260 casas y vecinos, aproximadamente 1000 habitantes.
La Compañía de Jesús edificó en el punto más alto del valle, encima de la villa el monasterio de Jesús del Monte, a principios del siglo XVII, que alcanzó una próspera existencia de siglo y medio y cuyas ruinas aún presiden el valle.
Entre 1625 y 1656 ejerció de párroco en Loranca Francisco Martínez de Argüello, cuya sobrina doña Úrsula de Argüello casó con el maestro médico Antonio de Murcia y fueron cabeza de una estirpe de médicos, letrados y clérigos muy poderosa en la comarca a lo largo de los siglos XVII y XVIII.
Según el censo del marqués de Campoflorido (1712) Loranca contaba en aquellas fechas con apenas 62 vecinos. La disminución obedeció a la fuerte mortandad de provocada por la hambruna del año 1699 y los saqueos de los ingleses y austriacos en el verano de 1706 durante la Guerra de Sucesión.
También hay constancia de fuerte mortandad en los libros de difuntos de la parroquial de San Pedro Apóstol para el otoño de 1748 y, posteriormente, en el año 1805.



El casco antiguo de la villa está emplazado en la margen derecha del valle del río Tajuña a media ladera de una empinada vertiente orientada al mediodía que une el páramo alcarreño con el valle fluvial, junto al punto en que emana un enorme manantial de afamadas aguas en el pasado, llamada Fuente de los Olmos.
Recientemente la población se ha expandido mucho en dirección al páramo.


En la parte alta de la villa se aprecia la disposición original de las calles junto a la construcción típica de la zona. Mamposte, cal, yeso y sillar en algunas casas junto con un entramado interior de madera. Es todo un privilegio poder contemplar todavía los dinteles renacentistas que residualmente quedan ocultos en el antiguo entramado urbano, dando testimonio de la gran importancia de la que gozó Loranca en siglos anteriores. Entre sus principales monumentos cuenta con:
  • Iglesia parroquial dedicada a San Pedro Apóstol y que se presume obra del maestro Juan de la Riba, concluida en el año 1536. Es un bello ejemplo del Renacimiento. Destaca la portada del mediodía de gran belleza y sencillez. En su interior podemos admirar una pila bautismal mozárabe del primitivo templo, un cuadro dedicado a Santa Cecilia del siglo XVII y una pila bautismal no catalogada en el exterior. Altares e imágenes son todos nuevos ya que fueron destruidos en la Guerra Civil. Si bien conservamos testimonio de bellas hornacinas, imágenes, cuadros y retablos que eran las joyas del templo, dotándolo hasta el siglo XX de un patrimonio equiparable a otras villas de la zona. Se conoce la existencia de un órgano barroco de la fábrica de Madrid hasta mediados del siglo XX, fecha en la que fue vendido. La torre de la iglesia es de época musulmana,(s.X) perteneciente a la antigua torre vigía sobre la que se asienta la iglesia actual y el anterior templo mudéjar. En su interior se aprecian dos arcos de ladrillo mudéjares.

  • Torre del reloj, del siglo XVII y reformada en el siglo XVIII: sita en la misma plaza Mayor.
    Ruinas del antiguo monasterio jesuita de Jesús del Monte, abandonado en el año 1767, tras la expulsión de la Orden por el rey Carlos III. Perteneció a los jesuitas de Alcalá concebido como residencia veraniega. Aún se pueden apreciar el horno, el aljibe, la entrada principal y la puerta de la hacienda (trasladada a la Casa de la Cultura en 2005). Las columnas de su antiguo claustro se encuentran en el Palacio de Laredo de Alcalá de Henares.
  • Ermita de San Roque, del siglo XVII, integrada en el cementerio municipal. Fue destruida en la Guerra Civil. A mediados del siglo XX, siendo su exterior reconstruido con acierto



  • En el entorno de Loranca encontramos un bosque mediterráneo relativamente alterado por la explotación agrícola milenaria, sin embargo existen buenos enclaves de bosque puro. Merece la pena hacer senderismo por los montes que flanquean el valle. En nuestro caminar nos encontraremos en las zonas mas secas Quercus Ilex en las zonas donde existe mayor humedad ambiental o bien subterránea aparecen importantes masas de roble quejigo Quercus Faginea que pueden ser puras o mixtas con encinas. Si bien probablemente la especie que más nos llame la atención será el espino blanco propio de climas de transición más húmedos. Sin embargo gracias a la riqueza en manantiales y fuentes el término posee muchos ejemplares. En los arroyos encontramos árboles como el chopo y arbustos como la zarza. Dentro del mismo hallaremos sándalo silvestre. Todos los arroyos estarán rodeados por huertas fértiles. En las lomas labradas encontramos centenarios olivares y romerales (para la apicultura). En las zonas secas donde el bosque se ha degradado encontramos aulagas, tomillo, romero y coscoja. En el bosque de ribera junto al río Tajuña aparece el chopo negro, álamo blanco, sauces y carrizos.

    Camino del Molino
     Va desde Loranca hasta el Ventorro (Pezuela) en el camino podemos apreciar los tres molinos fluviales y el bosque de ribera. A pie, bici, caballo, motocicleta-Senderos recomendados:
    Camino de los Hilos
    Discurre al otro lado del río. Desde San Roque hasta el cruce de Hontoba. Se puede contemplar Loranca al completo. En el itinerario disfrutaremos del monte mediterráneo y del bosque de ribera. En el margen que da al monte se encuentran dos bodegas abandonadas. A pie, bici, caballo o moto
    Camino del Carrizal
    Sale del pueblo desde el Arroyo del Canto. Sube toda la loma hasta las huertas del Carrizal y la Zapatera. Es un sendero en cuesta. Muy fresco, agradable y frutal. Merece la pena en primavera y verano. A pie, caballo, moto.
    Camino de la yesería Sale desde el Polideportivo municipal y llega hasta una antigua yesería. En primavera sus lomas se encuentran verdes y frescas.
    *Sendero hacia la Fuente Pera
    Conocido por todos los vecinos este enclave es especialmente bonito en su sendero. Dos itinerarios.
    Tradicional: subimos desde San Roque hasta la primera loma. Desde allí seguimos el camino por el monte entre olivares, encinas y robles hasta llegar frente a la Peña de los Milánganos (piedra enorme partida en dos como si fuera una puerta). Debemos pasar por encima. Tras andar unos doscientos metros daremos la vuelta a la loma y el sendero se vuelve cuesta abajo. Tras unos minutos llegamos a una vaguada con dos nogueras de porte centenario. Bajo su sombra se encuentra esta fuente. En verano no tiene agua. A pie
    El segundo itinerario llega hasta antes del final del Camino de los Hilos y sube la loma hasta un camino ancho que lleva directamente a la fuente A pie, caballo, bici, moto

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  • En honor de Santo Domingo patrón de la localidad, del 3 al 8 de agosto. Se celebran festejos taurinos en forma de encierros campestres y por las calles principales a los que suelen acudir una gran cantidad de aficionados y espectadores. Se realizan multitud de actividades durante la semana previa (denominada popularmente como semana cultural). A su vez es tradicional la elaboración de pastelería tradicional así como disfrutar de orquestas cada noche.
  • También se celebra el día de la Exaltación de la Cruz, 14 de septiembre, con encierros por el campo y Misa Mayor.



  • Casa Rural Loranca

    La casa rural LORANCA se encuentra situada a las afueras del tranquilo pueblo de Loranca de Tajuña, a 31 km de la capital, en el valle por donde discurre el río que le da su nombre. El paisaje que la rodea impresiona por su gran belleza más
  • Antigua casa de labranza totalmente rehabilitada siguiendo los trazos de la arquitectura popular de la Alcarria Baja, consta de dos plantas con estructura de madera en el interior y exterior, la planta baja costa de cocina, salón comedor, baño completo con ducha de hidromasaje, patio y cobertizo; la planta de arriba tiene dos dormitorios. La finca se completa conjardínbarbacoa y granja con aves de corral, ademas de aparcamiento privado. La decoración sorprenderá al viajero por su riqueza en matices y por las pinceladas que salpican toda la casa con detalles de la vida en el campo a través del tiempo.
  • Loranca de Tajuña

    Villa del valle de Tajuña situada en el suoeste de la provincia de Guadalajara. Guarda el caserío, especialmente en su parte más alta, la distribución sorprendente de sus calles, y la construcción típica: adobes, revocos claros, balconadas y grandes aleros, de sus edificios más
  • En la plaza mayor, centrada por una gran fuente de cuatro caños que remata en bola en la que aparece la fecha de 1832, destaca la torre del reloj, de varios cuerpos, y el edificio de la iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol.
    Se trata de un enorme templo, rodeado en parte por una recia barbacana de piedra, en el que destaca su torre de mampostería y sillar en las esquinas, de época anterior al resto del edificio, que es obra del primer tercio del siglo XVI. La trazó y dirigió el maestro Juan de la Riba, y en 1536 ya estaba concluida. Altares e imágenes son todas nuevas, pues en la Guerra Civil de 1936-39 quedó todo destruido. En la sacristía quedan un par de cuadros uno de ellos representando a Santa Cecilia, de buen arte de la escuela madrileña del siglo XVII, y otras piezas de interés. En el borde de la meseta alcarreña, asomándose a la ladera en que asienta el pueblo, se ven las mínimas ruinas de lo que fue colegio o residencia de verano de los jesuitas de Alcalá. Se llamaba el Colegio Jesús del Monte y fue levantado hacia mediados del siglo XVI, quedando vacío y abandonado en 1773 tras la expulsión de la Compañía de Jesús por Carlos III.



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