lunes, 24 de abril de 2017

GUADAMUR Toledo España historia, cultura, turismo, alojamiento, empresas




GUADAMUR  Toledo España historia, cultura, turismo, alojamiento, empresas 




Los restos arqueológicos anteriores a nuestra era son escasísimos, apenas algunos hallazgos líticos (un raspador neolítico, un hacha de filita metamórfica) de difícil datación. Guadamur se encuentra demasiado alejado de los asentamientos del Paleolítico más cercanos (en la actual provincia de Madrid).
Los pobladores de la zona anteriores a la llegada de los romanos reciben del geógrafo Estrabón la denominación de carpetanos, y en la Carpetania integraban, junto a otros pueblos, el ámbito social y cultural celtibérico. Cerca de Guadamur hay topónimos de origen céltico como Alpuébrega, la Brega o Castrejón.
Los hallazgos arqueológicos, aunque escasos, demuestran la presencia romana en la localidad y sus alrededores: monedas, un camafeo, una estela de piedra caliza y un freno de caballo datado en el siglo II; a ello hay que sumar piezas reutilizadas por los visigodos, como restos de columnas, placas de mármol de Carrara y estatuas. No hubo en Guadamur un asentamiento romano concreto, pero parece segura la existencia de una calzada romana de segundo orden y probable la existencia de una villa en la zona del camino viejo a Toledo. El topónimo local «Portusa» (diminutivo latino castellanizado), de un vado del Tajo a 8 km al noroeste de Guadamur, señala a la zona como un lugar de paso.



La época visigótica (414–711) deja en Guadamur el capítulo más interesante de su historia. En agosto de 1858, las fuertes tormentas que descargaron sobre Guadamur dejaron al descubierto en el paraje de las huertas de Guarrazar una serie de tumbas. Los vecinos Francisco Morales y María Pérez descubrieron de este azaroso modo el Tesoro de Guarrazar, el más importante de los hallados en la Península relativos al pueblo visigodo. Estos hallazgos, los de otros vecinos y los de la excavación arqueológica del Ministerio de Fomento y la Real Academia de la Historia (abril de 1859), formaron un conjunto que constaba de: seis coronas, cinco cruces, un colgante y restos de láminas y cadenas (casi todo de oro, hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid); una corona y una cruz de oro más una gema grabada con la Anunciación (hoy en el Palacio Real de Madrid); tres coronas, dos cruces, eslabones y colgantes de oro (hoy en el Museo Nacional de la Edad Media, París); una corona, fragmentos de otra y una macolla con una bola de cristal de roca (piezas robadas del Palacio Real de Madrid en 1921 y todavía en paradero desconocido). La pieza más valiosa del conjunto es la corona de Recesvinto, rey que hoy da nombre a la plaza principal de la villa: sus piezas de zafiro azul proceden de la antigua Ceilán, actual Sri Lanka. Aparecieron también numerosos fragmentos escultóricos y los restos de un edificio, tal vez un delubrum romano (santuario o lugar de purificación) que en los siglos siguientes se dedicó al culto cristiano como oratorio o basílica, y que albergaba una serie de tumbas: en la más importante yacía un esqueleto sobre un lecho de cal y arena, y se conservaba la lápida de pizarra, cuya inscripción latina, del presbítero Crispín, data del año 693 (51 del reinado de Égica, año del XVI Concilio de Toledo). Esta lápida se halla hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Según algunas hipótesis, Guarrazar no sería sino un monasterio que sirvió de escondite a una parte del tesoro real de la corte, iglesias y monasterios toledanos, para evitar su captura por los musulmanes: el monasterio de Sancta Maria in Sorbaces, según la inscripción de la cruz de Sónnica, una de las piezas del tesoro de Guarrazar conservadas en París. Copias del Tesoro se pueden contemplar hoy en la Ermita de Nuestra Señora de la Natividad de Guadamur y en el Museo de Arte Visigótico de la iglesia de San Román, en la ciudad de Toledo. En 2013 la hipótesis ha sido confirmada con el descubrimiento efectivo del monasterio visigodo en un olivar cercano.
Además de su propio nombre, Guadamur tiene en las cercanías más restos árabes en forma de topónimo: Daramazán, 'casa fortificada'; Daramezas, 'casa de la mesa o meseta'; Guajaraz, 'río de los espinos'; Guarrazar, 'valle del plomo'; Zuarraz, 'canalejo'; Aguanel, 'agua del pozo'; Aceituno, 'el olivar'.
La capitulación de Toledo en 1085 hizo que almohades y almorávides intentaran desbancar a los cristianos de tan estratégica posición. La comarca, en los cien años siguientes, quedó desolada por ataques y contraataques de ambos bandos. Iniciada la repoblación en tiempos de Alfonso VII, Guadamur figura como aldea del concejo de Toledo, a quien paga los tributos y de cuya jurisdicción depende. La documentación de la que se dispone prueba que es tradicional la existencia de propiedad privada de ciudadanos de Toledo en torno a Guadamur, y que ello puede remontarse al reino taifa, por la toponimia árabe de las fincas. Desde fines del siglo XII estas propiedades van pasando a manos del clero, sobre todo el regular.
Durante el siglo XIII, el siglo XIV y el siglo XV se produce en estas tierras una progresivo paso hacia el régimen señorial, y se comienza a sentir el oprobio del vasallaje en un contexto de descomposición monárquica, fortalecimiento de las banderías nobiliarias, resistencia campesina, conflictos religiosos, pestilencias y crisis de subsistencia. Guadamur entra en la historia bajo-medieval de la mano de don Pedro López de Ayala, hijo del canciller real y alcalde mayor de Toledo, cuyo control su familia disputaba a los Silva. Intervino en la guerra que enfrentó a Juan II y su valido don Álvaro con los infantes de Aragón, don Enrique y don Juan, y acabó entregándoles Toledo en 1440. Recuperado el terreno perdido, Juan II perdona a don Pedro en 1444; en 1446, entre otras posesiones, recibe Guadamur como concesión real. Esta fecha marca el inicio de cuatro siglos de régimen señorial en la localidad: pasa a ser la villa de un señor con omnímodos poderes, que juzga, castiga, multa, legisla, elige a las autoridades y somete a tributos, impuestos y prestaciones personales a los villanos. El hijo de don Pedro será el primer conde de Fuensalida (1470); dos años antes obtuvo permiso del rey para construir en Guadamur un castillo, que probablemente se alce sobre una anterior atalaya árabe. Ostenta los escudos de los Ayala y de los Silva, las familias rivales del Toledo medieval. También del siglo XV data la cercana ermita de Nuestra Señora de la Natividad, influida por el estilo mudéjar toledano.



En 1471 Guadamur obtiene el título de villa. En estos años se construye también en la plaza de la villa el rollo, insignia de jurisdicción y picota de ajusticiamiento, que viene a sustituir a las antiguas horcas de madera: todavía hoy una loma no lejos del castillo conserva el nombre de «Cerro de la Horca».



El término «Guadamur» (قدمر), según algunos estudiosos, significa en árabe 'el río de las olas'; sin embargo, otros piensan que se derivaría de wadi al-mur 'río del muro', como referencia a alguna construcción romana o visigótica de uso hidráulico. De este modo, la raíz resulta un híbrido del árabe wadi 'río, valle, vaguada', y del latín murus 'muro', a la manera de otros híbridos como Guadalcanal (Sevilla).
Uadi (el-uadi, الوادي, uad واد) es un vocablo de origen árabe utilizado para denominar los cauces secos, o estacionales, de los ríos.




  • 3 de febrero: San Blas, patrón protector de los niños. Se celebra en el Colegio de Guadamur (siempre dentro del calendario escolar).
  • 22 de julio: María Magdalena, advocación de la parroquia. Son las conocidas como "fiestas pequeñas"; las organiza el Ayuntamiento de Guadamur.
  • 7–10 de septiembre: Virgen de la Natividad, fiestas patronales. El icono de estilo bizantino (copia de un original perdido) que alberga la ermita de la Natividad representa a Ana (madre de María) y a la Virgen niña. Son las primeras "fiestas grandes" del mes de septiembre, y son organizadas por la Hermandad de Nuestra Señora de la Natividad. En la actualidad dicha hermandad cuenta con unos 1.400 hermanos.
  • 13–16 de septiembre: Cristo de la Piedad, fiestas patronales. Su cofradía data de 1531. Son las segundas "fiestas grandes" del mes de septiembre, y son organizadas por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Piedad. En la actualidad dicha hermandad cuenta con más de 1.300 hermanos.
  • Jornadas Visigodas: esta festividad se celebra el primer o segundo fin de semana del mes de mayo, con el objetivo de trasladar el pueblo a una villa visigoda (con mercadillos medievales, representaciones teatrales al aire libre...). Se celebran en la zona alta del pueblo (en torno a la Ermita de Nuestra Señora de la Natividad y por los alrededores del Castillo)




  • Guadamur

    Guadamur se encuentra en la provincia de Toledo, a escasos 13 kilómetros de la capital, en el camino hacia los Montes de Toledo. En su término municipal se encontró, entre 1858 y 1861, el Tesoro de Guarrazar, exponente máximo de la orfebrería visigoda. En su casco urbano, y visible kilómetros antes
  • La población es de origen árabe, como indica su nombre "río de paso o "río del muro".
    Visitaron y habitaron el Castillo ilustres personajes como la reina Juana y Felipe ICarlos V y el enérgico Cardenal Cisneros. Actualmente, se encuentra en estado de restauración y rehabilitación.
    Muy próxima al castillo, podemos contemplar la Ermita de Nuestra Señora de la Natividad (s. XV), de estilo mudéjar, en cuyo interior se custodia un lienzo de estilo bizantino de Santa Ana y la Virgen Niña, patrona de la villa, y una reproducción del conjunto de coronas votivas del Tesoro de Guarrazar, realizadas por un artista local.
    En la Plaza de Recesvinto nos encontramos con la Picota o Rollo y su Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, del siglo XVI, con restauraciones de los siglos XIX y XX. Su interior alberga un interesante conjunto de piedras con relieves visigodos y la Capilla del Cristo de la Piedad, de estilo neomudéjar.
    La Ermita de San Antón, del siglo XVI, da cabida al Museo Etnográfico de los Montes de Toledo.
  • Ermita de la Natividad de Guadamur

    En los lindes con Toledo capital encontramos el bello municipio de Guadamur,  atravesado por el arroyo de la Dehesa Nueva. El viajero que lo visite se encontrará con un pueblo de gran renombre ya que en él se han encontrado los restos de orfebrería visigoda más importantes de Europa,
  • En los lindes con Toledo capital encontramos el bello municipio de Guadamur,  atravesado por el arroyo de la Dehesa Nueva. El viajero que lo visite se encontrará con un pueblo de gran renombre ya que en él se han encontrado los restos de orfebrería visigoda más importantes de Europa, el llamado Tesoro de Guarrazar. Éste, junto con la Ermita de la Natividad, elevan a este municipio a la fama.

    Esta Ermita construida entre los siglos XIV y XV guarda como oro en paño un icono original del siglo XV, que representa a Santa Ana con la Virgen en brazos. Y en el altar se conservan relieves y columnas visigodas.  Del ábside cuelgan coronas visigodas, parte del famoso tesoro de Guarrazar, que también guarda otras de sus piezas en la iglesia de Santa María Magdalena

    Consulta en el Ayuntamiento o en la Oficina de Turismo.

    En el cerro de la Natividad, próximo al pueblo, encontramos uno de los castillos más hermoso y mejor conservado de España, el Castillo de Guadamur.   
  • Museo de Costumbres y Artes Populares de los Montes de Toledo

    El Museo de Costumbres y Artes Populares de los Montes de Toledo, se encuentra situado en la localidad toledana de Guadamur, y alberga una colección de Etnología y Antropología de la comarca de los Montes de Toledo, así coo una muestra de artesanía
  • Reconstrucción de una cocina antigua con todos sus útiles.
    Etnología, arqueología y artesanía de la comarca. Museo sito en lo que fue la ermita de San Antón, del siglo XVI, de una sola nave y con artesonado de madera con cerchas en la puerta.

    Solicitar cita previa en el teléfono 925 291 537.

    Los Montes de Toledo separan el Tajo del Guadiana. De Este a Oeste alcanzan los 350 km, siendo su anchura máxima de Sonseca a Puertollano de unos 100 km. El pico más elevado en Castilla-La Mancha es Rocigalgo (1.477 metros). Flora de bosque mediterráneo y fauna diversa: lince ibérico, topillos, ciervos, corzos, cernícalos, buitres leonados, águilas imperiales.
  • Castillo de Guadamur

    El Castillo es, sin duda, lo que más personalidad da a la villa de Guadamur. Está situado al este de la localidad, en el cerro llamado de la Natividad, junto a la Ermita de la Natividad. En 1964 fue declarado Monumento.
  • Esta fortaleza es un magnífico ejemplo, bien conservado, de los castillos residenciales del siglo XV propios de la provincia de Toledo. Habitado en la actualidad, podemos recorrer su exterior, apreciando el estético resultado de las influencias del arte italiano en su arquitectura.

    Dos recintos amurallados y un foso, con matacán sobre la puerta, dos cubillos, y el desaparecido puente levadizo protegen las dependencias interiores. Adosados a los ángulos y paños de la muralla aparecen baluartes y defensas cilíndricas, con mayor altura las interiores que las exteriores. Las defensas están concebidas para la artillería, aunque aún podemos observar aspilleras medievales. Las labores de perlas y pirámides que lo adornan, y los escudos del fundador, hablan del gusto estético desarrollado en el siglo XV, de influencia italiana. El interior alberga una interesante colección de armaduras, tapices, cuadros y muebles de época.
    Su constructor fue Don Pedro López de Ayala, conde de Fuensalida, que lo erigió sobre una fortaleza musulmana. Fue usado por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, e incendiado. Rehabilitado, fue vuelto a incendiar durante las guerras carlistas.
    De propiedad privada. Visitas: lunes, martes y miércoles de 9.00 a 14.00 horas.
    Es necesario solicitar reserva previa y acudir al menos 10 minutos antes de la salida para conservarla.
    Información: 925 291 560 - 925 291 301 y en el email turismoguadamur@gmail.com
    Ilustres personajes lo han habitado temporalmente: el matrimonio de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, el cardenal Cisneros, el emperador Carlos V, y, como prisionera, la princesa de Éboli, encerrada aquí por orden de Felipe II.
  • Juan Antonio Sánchez Gómez. Forjador.

    Juan Antonio Sánchez Gómez se familiarizó con la herrería en el taller de su padre y su tío, allí se inició y se originó una vocación que le llevó a completar su formación en la escuela de ascensores de Villaverde y la Escuelade Artes y Oficios de la Diputación de Toledo
  • Juan Antonio Sánchez Gómez se familiarizó con la herrería en el taller de su padre y su tío, allí se inició y se originó una vocación que le llevó a completar su formación en la escuela de ascensores de Villaverde y la Escuelade Artes y Oficios de la Diputación de Toledo.
    Su obra artística se destaca por la fabricación de enrejados que adornan lugares públicos y privados que han sido objeto de encargo para este artesano. Así las curvas y puntas de sus hierros decoran jardines, conventos y catedrales de factura contemporánea con técnica milenaria.
    Su herrería es además lugar de encuentro y tertulia, de amigos, clientes, admiradores y artesanos, donde el debate se enciende cerca de la fragua que le da vida y espacio.
    Su labor lleva tiempo, porque él se lo otorga, sabedor de que es la dedicación lo que lleva una buena obra. Sus variadas temáticas se posan sobre algunas de sus aficiones o conocimientos más arraigados como la caza o la tauromaquia. Pero es su impronta de filósofo docente lo que le da a su obra y su divulgación carácter de estilo… de estilo de vida.
    Teléfono: 925 291 453E-mail: info@forjatoledo.comDirección: Calle Polán, 14Código postal: 45160Localidad: Guadamur (Toledo)
  • Tesoro de Guarrazar

    El Tesoro de Guarrazar está formado por una serie de coronas votivas, cruces y otras piezas pertenecientes a los reyes visigodos Suintila y Recesvinto, que fue hallado en 1858 en la llamada Huerta de Guarrazar, situada en la localidad toledana de Guadamur, en donde se supone que fue enterrado
  • El llamado Tesoro de Guarrazar está formado por un conjunto de varias coronas destinadas a ser colgadas del techo y cruces que fueron ofrecidas por los reyes Suintila y Recesvinto a la iglesia de Toledo. Son de oro repujado, con piedras preciosas y cristal de roca sin tallar; con perlas, cadenas y letras colgantes que constituyen los epígrafes, una de ellas tiene veintitrés letras que forman la frase RECCESVINTHUS-REX-OFFERET.
    Las incrustaciones de pedrería y otros detalles, como la Cruz Colgante de la Corona de Recesvinto, sugieren la influencia bizantina, pero también la decoración del cuerpo central y de las letras a base de celdillas rellenas de pasta vítrea (técnica de cloissoné) la acercan a las tradiciones germánicas, ofreciendo así una síntesis artística que es reflejo del espíritu ecléctico de los visigodos. También son característicos una serie de pequeños jarros de bronce encontrados en tumbas y que seguramente debieron simbolizar el acto del bautismo del enterrado.
    Es una de las más bellas muestras de toda la orfebrería visigoda, y quizá una de las manifestaciones más refinadas de todo el arte bárbaro europeo del siglo VII. Contaba en origen con doce coronas votivas y cruces diversas, pero con el tiempo y los traslados ha sufrido lamentables depredaciones; aún así, sigue formando hoy un conjunto excepcional.
    Todo son diversas donaciones reales, ofrendas y coronas votivas. De todas las piezas, la de Recesvinto es la más conocida, constituyendo un exvoto excepcional. Fechada en el 662 toda ella es de oro compuesta por dos piezas semicirculares unidas, con incrustaciones de piedras preciosas.

    Para más información:




Lacteas Toledo, S.L.

fabrica de quesos de la mancha

Cra. Navalpino 15 
Km 
45160 Guadamur
España



Sociedad Coop Tesoro De Guarrazar, SCOOP.

fabrica de aceite de oliva
Camino De La Fabrica 45160 Guadamur
España


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